Me encanta este olor a plástico por la mañana.
La gente fluye alrededor de mí en la entrada del ‘News World Corporation’. Somos los mejores desarrollando nuestro trabajo. Antes se pensaba que la prensa era el cuarto poder del Estado. Ahora lo sabemos con certeza. Lo que comunicamos se convierte automáticamente en un dogma de fe. Lo hemos conseguido.
Mientras que avanzo por el austero recibidor del edificio, blanco, púlcro, me doy cuenta de que algo no funciona. Seguridad ha desactivado el arco de protección encargado de medir el ritmo cardiaco de los posibles terroristas, eso significa que el nerviosismo reina entre mis colegas, el sistema ya no es fiable. ¿Por qué? Comienzo a escasear la red en busca de información. Breaking news. No hay nada de última hora… malo.
Me encuentro aquí, en mitad del centro informativo de la humanidad, en la ciudad de Tokio, rodeado de compañeros que conforman la elite del periodismo libre. Me esquivan, me evitan casi deliberadamente. ¿Quién tendrá el valor de decirme que cojones pasa? Miho, tú mirada me susurra eso que tus labios no se atreven a narrar.
-Nueva York… ha comenzado en Nueva York… El alcalde de la ciudad ha declarado la Ley Marcial. ¡El maldito ejército está por todos lados!
-Miho cálmate. ¿De qué coño estás hablando?
-¿Cómo, no has abierto tu correo esta mañana? Hace un par de horas la central nos mandó un e-mail informativo... es información clasificada. ¿De verdad que no lo has leído?
-Pensaba hacerlo en cuanto llegara a mi despacho.
La angustia que se derramaba por los ojos de Miho me empujó ha abrir el correo inmediatamente. Era un video informativo.
Hubiera exclamado ¡Dios!, si ese concepto significara todavía algo. La secuencia de sucesos que tenían lugar delante de mis ojos me dejó totalmente paralizado. Creo que, por un segundo, se me detuvo hasta el corazón. Al fin y al cabo, no todos los días se observa, como cambia para siempre la historia de la humanidad.
Classified report
new york city, manhattan – 8:36 AM
Dan Matthew informando para ‘News World Corporation’ desde la Torre de la Libertad, en Manhattan. Hace aproximadamente veinte minutos, un grupo de robots que se dirigía a las obras que hay en la 5º Avenida ha comenzado a atacar de manera sistemática a cuantas personas se encontraban en la céntrica calle. Por el momento, se desconoce el número de fallecidos. El grupo de robots podría alcanzar la cifra de 1.00 unidades. En un primer instante, ha sido la propia policía del distrito quien se ha enfrentado a la amenaza. Según informa Tim Roit, uno de los agentes implicados en la actuación policial, “los robots estaban literalmente locos. Nos atacaron con sus herramientas de trabajo. No obedecían a ninguna orden conocida de control de emergencia. Pudimos escapar de milagro…”
¡En estos momentos, justo a mis espaldas, el ejercito ha comenzado una ofensiva contra el grupo de robots disidentes, que ha tomado la estación de metro de Time Square! Podemos comprobar desde nuestra posición como los militares están atacando con artillería pesada la propia entrada de la estación. Desconocemos si hay personas dentro del edificio.
.
.
.
¡Una gran explosión acaba de tener lugar dentro de la estación de metro de Time Square! ¡Varios helicópteros del ejército han sido abatidos por los robots, que en estos mismos momentos, mientras les hablo, se dirigen hacía el complejo de la Torre de la Libertad, justo donde nos encontramos! ¡No sé si pueden oírme, pero acaba de ser decretado el máximo nivel de alerta por terrorismo, las sirenas apenas nos dejan oírnos los unos a los otros!
.
.
.
Les habla de nuevo Dan Matthew. Nos encontramos en la planta 146 de la Torre de la Libertad, en Nueva York, donde un numeroso grupo de periodistas nos hemos refugiado de lo que parece ser… el primer acto de subversión de la historia de los robots. Contraviniendo todas las leyes internacionales y todas las barreras éticas que se les implantan a las máquinas, este grupo de disidentes ha comenzado esta mañana un cruel ataque contra grupos de personas en el centro de Nueva York. En estos precisos instantes, mientras les informo, el personal de seguridad del edificio libra una dura batalla en la entrada del complejo bursátil. Estamos a la espera de que el ejército nos evacue.
.
.
.
¡No es posible! Nos encontramos en uno de los pisos más elevados de la Torre de la Libertad, en donde podemos observar como arde toda la ciudad de Nueva York, desde el Bronx hasta Long Island. Las explosiones se repiten por todo el radio urbano.
¡Las máquinas se han revelado!
viernes 24 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada